El mortero monocapa es una solución durable para fachadas expuestas. Ofrece un acabado continuo, transpirable y resistente al agua de lluvia.
La fase más importante es la preparación del soporte: saneado, limpieza y reparación de fisuras activas antes de revestir.
Si el soporte presenta absorción irregular, hay que regularizarlo para evitar diferencias de tono o curado desigual.
En encuentros con huecos y cambios de material se recomienda refuerzo para minimizar el riesgo de fisuración.
El acabado final debe elegirse según orientación y entorno. No exige el mismo comportamiento una fachada a poniente que otra protegida.
Cuando se planifica bien, el resultado es una fachada uniforme, más protegida y con menor coste de mantenimiento.