El levante somete la cubierta a presión constante y arrastre de salitre. Por eso conviene revisar el tejado antes de los meses de viento fuerte.
Empieza por tejas de borde, cumbreras y remates metálicos. Son las piezas que antes se desplazan cuando hay rachas intensas.
Comprueba que no haya elementos sueltos en cubierta, patios o azoteas: macetas, chapas o restos de obra pueden convertirse en impacto.
Revisa sellados alrededor de chimeneas, antenas y pasos de instalaciones. El viento empuja agua en zonas que normalmente no reciben lluvia directa.
Limpia sumideros y canalones para que el agua evacue sin freno durante episodios de lluvia intensa.
Si detectas movimiento en piezas o grietas activas, actúa antes del temporal. Reparar en seco es más seguro y más efectivo.