En la costa de Cádiz, el salitre acelera el desgaste de tejas, fijaciones y canalones. Un repaso anual evita sorpresas en época de lluvias y prolonga la vida de la cubierta.
Una pauta recomendable es dividir el mantenimiento en dos momentos: una revisión suave en primavera y una revisión técnica antes del otoño.
En la revisión de primavera conviene comprobar estado de tejas, piezas de remate y sellados visibles, además de eliminar vegetación o suciedad acumulada.
Antes del otoño hay que poner foco en canalones, bajantes y uniones. Si una bajante está parcialmente obstruida, el agua rebosa y termina dañando fachada y alero.
Cuando encuentres una teja desplazada o una junta envejecida, no lo dejes para más adelante. Son intervenciones pequeñas que evitan reparaciones estructurales.
Guardar un registro con fotos del antes y después ayuda mucho. Permite comparar evolución y decidir con criterio cuándo hacer una reparación puntual o una actuación más completa.
En viviendas con poca pendiente o con ampliaciones antiguas, merece la pena revisar también encuentros entre materiales, porque suelen ser los puntos más frágiles cuando cambia el tiempo.