El fallo más común es no respetar pendientes. Aunque sean mínimas, son esenciales para evitar estancamientos y degradación prematura del sistema.
También falla mucho la preparación del soporte: polvo, restos sueltos o humedad residual impiden una buena adherencia de la membrana.
Otro error es dejar sin refuerzo juntas, esquinas y puntos singulares. La impermeabilización debe ser continua y reforzada en encuentros delicados.
Mezclar materiales incompatibles genera reacciones y desprendimientos. Es mejor trabajar con un sistema completo validado por fabricante.
En cubiertas transitables, el acabado superior no es solo estética: protege la capa impermeable de desgaste mecánico y radiación solar.
Antes de dar el trabajo por terminado, conviene realizar prueba de estanqueidad y revisión visual de todos los remates.