Los canalones acumulan hojas, polvo y barro fino. Cuando el agua no circula bien, busca otras salidas y castiga la fachada.
Una limpieza cada seis meses suele ser suficiente. En viviendas cerca de árboles o zonas ventosas, conviene revisar con mayor frecuencia.
Si ves goteo irregular, casi siempre hay dos causas: junta suelta o pendiente mal ajustada en algún tramo.
Las bajantes también se obstruyen por dentro. Revisarlas evita que el agua retorne al canalón y rebose por los bordes.
Las manchas oscuras bajo aleros no son solo un problema visual: suelen indicar agua repetida sobre el mismo punto.
Con mantenimiento periódico, el sistema de evacuación trabaja estable y protege mejor fachada, carpinterías y cimentación.